Lenguaje y democracia en la UGR

Esta propuesta es resultado de uno de los laboratorios de diseño de propuestas del Proceso Facultad Cero, proyecto que nos invita a (re)pensar la Universidad en dos sentidos: 1) la detección de áreas de mejora y su debate; y 2) la generación de propuestas concretas para nuestra universidad y para su entorno.

Breve resumen

¿Cómo deberíamos hablar cuando representamos a la UGR? La UGR es una institución pública comprometida con la promoción del conocimiento a través de la docencia, la investigación y la transferencia. En un marco democrático, estas tareas tienen que llegar al espectro de población más amplio posible. El modo en el que hablamos cuando damos clase, cuando redactamos nuestros trabajos científicos, etc. no debería, en la medida de lo posible, excluir a grupos de población por razones espúreas. El debate sobre el lenguaje inclusivo está poco visibilizado en la UGR. Esto se une a la falta de visibilización de grupos discriminados y de recomendaciones con respecto a dichos grupos. Por ello, el propósito de este proyecto es fomentar contextos que no permitan obviar el debate sobre el lenguaje inclusivo y visibilizar la diversidad presente en la institución. Además, se pretende dar indicaciones generales con respecto a la etiqueta lingüística, relacionadas no solo con el lenguaje no sexista sino también con el lenguaje inclusivo en general y factores como el respeto por el tiempo de la audiencia. Las iniciativas que proponemos incluye al menos dos actividades al año durante un período de cinco años. Una posible actividad es una encuesta acerca de las actitudes de la comunidad universitaria con respecto a formas lingüísticas exclusivas y las razones que dan para apoyar esas actitudes. Otra es un análisis de los discursos de la rectora para medir distintos parámetros relacionados con la etiqueta lingüística. Al principio y al final del período citado se medirán ciertos parámetros para medir el impacto de la propuesta. Como resultado de la propuesta, esperamos un mayor seguimiento por parte de la comunidad universitaria de la Guía de Lenguaje No Sexista de la UGR, así como una mayor atención a las normas de etiqueta lingüística en general.

Nombre de las personas participantes

  • Alba Moreno Zurita (Investigadora Contratada).
  • David Bordonaba Plou (Contratado Postdoctoral).
  • Eduardo Pérez Navarro (Contratado Predoctoral FPU).
  • José Ramón Torices Vidal (Contratado Predoctoral FPI).
  • Llanos Navarro Laespada (Contratada Predoctoral FPU).
  • Manuel Almagro Holgado (Técnico de Apoyo a la Investigación).
  • Neftalí Villanueva Fernández (Profesor Titular de Universidad).

Necesidades a las que atiende

  • Falta de visibilización a través del lenguaje de ciertos colectivos y grupos discriminados dentro de la comunidad universitaria.
  • Falta de seguimiento en las guías docentes y otros documentos oficiales de recomendaciones sobre uso del lenguaje inclusivo y otro tipo de formulaciones lingüísticas que tienen como objetivo la visibilización de otros grupos y/o colectivos: localización geográfica, nivel educativo, categoría profesional.
  • Falta de visualización del debate sobre el uso del lenguaje inclusivo en la UGR. Este déficit imposibilita que muchas personas sean conscientes de algunas de las actitudes que expresan respecto a estas cuestiones.

Objetivos del proyecto

Elaborar ciertas indicaciones generales de etiqueta lingüística que inviten a considerar que el modo en el que hablamos tiene un impacto no solo sobre las mujeres como grupo discriminado, sino también sobre otros grupos (en virtud de su localización geográfica, categoría profesional, nivel educativo).

Visibilizar la diversidad que encontramos en la UGR, principalmente en el alumnado, pero también en otros ámbitos del espacio universitario.

Modificar las condiciones contextuales por medio de dos iniciativas concretas con el objetivo de que la gente que usa lenguaje no inclusivo tenga presente que al no usar este tipo de lenguaje está obviando el hecho de que existe un debate social al respecto.

Es decir, que las personas que no usan lenguaje inclusivo tengan claro que no solo la gente que usa lenguaje inclusivo se posiciona políticamente, sino que las personas que no lo usan también lo hacen.

Representación visual de la propuesta

Descripción amplia de la propuesta

¿Cómo deberíamos hablar cuando representamos a la UGR? La UGR es una institución pública comprometida con la promoción del conocimiento a través de la docencia, la investigación y la transferencia. En un marco democrático, estas tareas tienen que llegar al espectro de población más amplio posible. El modo en el que hablamos cuando damos clase, cuando redactamos nuestros trabajos científicos, etc. no debería, en la medida de lo posible, excluir a grupos de población por razones espúreas. Las iniciativas encaminadas a conseguir este objetivo suelen estar centradas en la elaboración de guías lingüísticas, catálogos de recomendaciones puntuales. La recepción de estas no suele ser enteramente positiva, y el cumplimiento de las recomendaciones particulares es bajo. Creemos que cabe pensar en la intervención sobre este problema desde una perspectiva distinta, destinada a invitar a la comunidad universitaria a pensar acerca de cómo usa el lenguaje dentro del ámbito institucional.

Hay al menos dos tipos de intervenciones que pueden plantearse para abordar el problema que aquí nos ocupa y de las que nos interesa distanciarnos. La primera supone obligar a quienes no están convencidos a modificar su modo de hablar, la segunda intentar convencerlos. En primer lugar, podría pensarse que para conseguir que se normalice el uso del lenguaje inclusivo y otros rasgos lingüísticos de etiqueta en el discurso institucional de la Universidad de Granada bastaría con la elaboración de un documento que contenga normas explícitas al respecto. Creemos que este tipo de intervención ha probado ser poco efectiva de hecho. Como hemos visto en las guías docentes analizadas, la norma que de manera central se desarrolla en la Guía de lenguaje no sexista de la UGR, la de evitar el uso genérico de las formas masculinas, se incumple de manera sistemática. Este tipo de iniciativa, aislada, no permite obtener los efectos deseados. Intentar regular de manera directa cómo ha de usarse el lenguaje dentro de la institución nos parece, por tanto, insuficiente, a menos que se acompañe de otro tipo de intervenciones.

Además de intentar obligar a la gente a que hable de determinada forma, pueden también pensarse, en segundo lugar, que un modo de promover la etiqueta lingüística dentro de la UGR es convencer a quienes rechazan las recomendaciones a favor de un uso inclusivo del lenguaje. Esto nos parece problemático al menos por dos motivos. El primero es que creemos que las razones por las que en general se opta por formas lingüísticas no inclusivas no tienen por qué ser directamente accesibles a quienes deciden hablar de esa forma. Las razones por las que se adopte esa disposición pueden ser, por tanto, distintas de las razones que uno estaría dispuesto a comentar en privado, que a su vez pueden diferir de aquellas que una está dispuesta a discutir públicamente. Podría ocurrir, por tanto, que se promoviera la discusión acerca de argumentos que en realidad no tienen que ver con las razones de quienes usan el lenguaje de manera no inclusiva. En segundo lugar, y esto nos parece más relevante, porque quienes usan el lenguaje de manera no inclusiva creen que se están comportando de manera neutral, estándar. Creen que son quienes optan por duplicar masculino y femenino, o por no usar de manera indiscriminada epítetos raciales, quienes se están posicionando (políticamente, en la mayor parte de los casos). Si no se reconoce la existencia de un debate acerca de la relación entre discriminación y uso del lenguaje, entonces no hay razón alguna para pensar que se está adoptando una actitud con respecto a ese debate al expresarse de determinada manera.

El debate acerca de los mecanismos lingüísticos que promueven la injusticia y la discriminación de determinados grupos, sin embargo, existe. Hay un volumen creciente de artículos científicos que lo atestiguan. Uno puede estar en contra de posiciones concretas, o en contra del paradigma en general, pero resulta sorprendente que dentro de una institución pública comprometida con la promoción del conocimiento se pueda simplemente obviar que esta discusión existe, se pueda usar el lenguaje como si nuestro modo de hablar fuera la norma y como si eso garantizara la neutralidad de las cosas que decimos. Promover que el uso del lenguaje dentro de la institución nos permita reflexionar acerca del tipo de institución que queremos pasa por intentar intervenir sobre este aspecto concreto, por intentar que la existencia de una discusión acerca de la conexión entre uso del lenguaje y discriminación se convierta en relevante. Una no puede pararse a pensar acerca de cómo el modo en que hablamos refleja el tipo de persona que somos si cree que no hay nada que decir acerca de cómo nuestro modo de hablar refleja el tipo de persona que queremos ser. Queremos, pues, intervenir sobre las condiciones contextuales en las que se produce el discurso institucional de la universidad, para dificultar que la discusión acerca de la conexión entre uso del lenguaje y discriminación sea obviada. Para ello, proponemos una iniciativa que permita visibilizar de manera persistente el debate acerca de la conexión entre uso del lenguaje y discriminación. Proponemos la organización recurrente de actividades que ayuden a hacer presente este debate. El plan de actuación incluye la organización de dos actividades de esta naturaleza al año, durante un período de cinco años. Al principio y al final de este período se mediría la presencia del masculino genérico en las guías docentes, para observar el impacto de la iniciativa. Las iniciativas concretas que se lleven a cabo cada año pueden ser de distinta naturaleza y aquí proponemos dos de ellas:

  1. Encuesta acerca de las actitudes de la comunidad universitaria hacia formas lingüística inclusivas y acerca de las razones que se asume que apoyan esta elección.
  2. Análisis de los discursos de la rectora a lo largo de un año para medir distintos parámetros relacionados con la etiqueta lingüística: uso del masculino como genérico, generalizaciones innecesarias, densidad proposicional, uso de epítetos raciales, procedencia geográfica y socio-económica, etc.

Estas iniciativas no tienen como objetivo reglamentar o cambiar las opiniones de la comunidad universitaria, solo tratan de recordar que el debate acerca de la discriminación y el uso del lenguaje existe y facilitar un espacio en el que se pueda reflexionar acerca de cómo el modo en el que hablamos muestra el tipo de personas que somos y el tipo de institución que queremos. El lanzamiento y los resultados de las mismas han de publicitarse de manera adecuada para que cumplan este propósito. Estas iniciativas se promueven con la intención de hacer que la cuestión esté presente en el contexto en el que se produce el discurso institucional de la universidad, para facilitar la reflexión acerca de estas cuestiones de manera que permita soslayar lo que nos parece el obstáculo fundamental, la asunción de que no hay nada que discutir acerca de cómo usamos el lenguaje.

Recursos necesarios

  • Equipo que supervise el diseño de la encuesta y lleve a cabo el análisis de los resultados.
  • Recursos de difusión de la encuesta: listas de correo de la UGR, redes sociales de la universidad, reuniones presenciales por centros.
  • Versión escrita de los discursos de la rectora.
  • Recursos de difusión de las iniciativas: listas de correo de la UGR, MediaLab, RadioLab, UGRDivulga…
  • Coste financiero. ​Coste cero. ​Creemos que la UGR dispone de recursos para llevar a cabo las iniciativas que proponemos sin que esto suponga un coste adicional con respecto a la dotación de las unidades en cuestión. Para las tareas desglosadas más arriba, podría solicitarse la participación de: Unidad de igualdad, Medialab, Consejo de política lingüística, Gestión de encuestas y tests (CSIRC).

Para financiar la propuesta de manera independiente, estimamos que el número de horas equivaldría a un cuarto de la dedicación anual de un/a doctor/a y a un cuarto de la dedicación anual de un/a técnico/a superior.

Instituciones responsables de promover el proyecto

  • Vicerrectorado de Responsabilidad Social, Igualdad e Inclusión.
  • Unidad de Igualdad.
  • Unidad de Calidad, Innovación y Prospectiva.
  • Consejo de Política Lingüística.

Otros actores implicados y en qué sentido (stakeholders)

  • Interés interno: Personal Docente e Investigador de la UGR, Personal de Administración y Servicios de la UGR.
  • Interés conectado: alumnado de la UGR, otros/as usuarios/as de la UGR.
  • Interés externo: otras universidades nacionales e internacionales, otras instituciones u organizaciones preocupadas por el uso del lenguaje inclusivo.

Cronograma de la implementación propuesta

Se propone desarrollar dos iniciativas al año durante un periodo total de cinco años.

Impacto esperado e indicadores

La propuesta está orientada a fomentar la reflexión en torno al modo en que algunas prácticas lingüísticas habituales promueven la exclusión. El éxito de la misma revertiría en un mayor seguimiento por parte de la comunidad universitaria de las recomendaciones contenidas en la Guía de Lenguaje No Sexista de la Universidad de Granada. Se pretende, en general, que la comunidad universitaria preste mayor atención a las normas de etiqueta lingüística, que no solo están relacionadas con el uso del lenguaje no sexista y otras formas de lenguaje inclusivo, sino también con factores como el respeto por el tiempo de la audiencia, entre otros.

El impacto de la propuesta se mediría a través de las sucesivas encuestas acerca de las actitudes de la comunidad universitaria hacia formas lingüísticas inclusivas y a través de la medición del uso del masculino genérico en las guías docentes.

¿Qué hemos aprendido?

Inicialmente, nuestra intención al sondear los argumentos dados por la comunidad universitaria para no adoptar el lenguaje inclusivo era saber cuáles eran dichos argumentos para poder contrarrestarlos. Durante el proceso, llegamos a la conclusión de que los argumentos que las personas están dispuestas a defender en público no se corresponden necesariamente con los argumentos que realmente las mueven. Por ello, optamos por utilizar la encuesta para visibilizar el debate y hacer a quienes se niegan a usar lenguaje inclusivo conscientes de que, al hacerlo, no se están manteniendo al margen de la discusión, sino que están tomando una posición concreta dentro de ella.

Documentación del proceso de trabajo

El proceso de trabajo para realizar esta propuesta se ha ido documentando a medida que se desarrollaba, en el Foro del Proceso Facultad Cero en LabIN Granada. También puedes acceder a este foro en concreto aquí.

Descárgate el póster de la propuesta